| Nuestro Fundador |
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Beato Faustino Míguez “Buscad y Encaminad” El siervo de Dios nació el 24 de marzo de 1831 en Xamirás, parroquia del Ayuntamiento de Acevedo del Río, diócesis de Orense. Fueron sus padres Benito Míguez y María González, agricultores y buenos cristianos. Recibió el Bautismo al día siguiente de su nacimiento y se le impuso el nombre de Manuel. Un año más tarde fue confirmado. Asistió con gran provecho a la escuela, primero en su pueblo natal y posteriormente en el Santuario de los Milagros. Sintiéndose llamado a la vida consagrada, en 1850 ingresó en la Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios en las Escuelas Pías, no sin antes vencer la resistencia de sus padres, que tenían sobre él otros proyectos. Tomó el hábito en el colegio San Fernando, de Madrid, con el nombre de Faustino de la Encarnación. En 1853 hizo la Profesión Solemne y en 1856 se ordenó de Presbítero. Durante algún tiempo fue profesor en el colegio de Guanabacoa, en Cuba, a donde había ido con otros hermanos de religión, por invitación de San Antonio María Claret. Entonces comenzó a entusiasmarse por los estudios de Botánica y a dedicarse a una actividad que, con el tiempo, habría de constituir una de sus ocupaciones predilectas, a saber: la recogida y distribución de hierbas medicinales, que curaban algunas dolencias. Cuando volvió a España, residió en diversos conventos de su Orden, cumpliendo a la perfección su cargo de profesor de ciencias y, en alguna ocasión, el de director de alumnos internos. Al mismo tiempo, para ayudar a los enfermos, se dedicó a la preparación de productos fitoterapéuticos, con los cuales obtuvo curaciones sorprendentes. Este trabajo le proporcionó una amplia clientela, una gran fama y grandes ingresos provenientes de aportaciones voluntarias; pero también atrajo sobre él críticas y oposiciones, que supo sobrellevar con una gran serenidad y fortaleza. El año 1885, estaba destinado en el convento de Sanlúcar de Barrameda, con el beneplácito de su superior general y con la aprobación canónica del Arzobispo de Sevilla, fundó la congregación de Hijas de la Divina Pastora para el cuidado y preocupación de las niñas pobres. Sin descuidar sus otras preocupaciones, ayudó y gobernó a esta nueva familia religiosa con gran solicitud y prudencia, encontrando también aquí grandes dificultades. En 1888 le destinaron al Convento de Gatafé, cerca de Madrid en el que permaneció hasta su muerte, dedicándose a la enseñanza (que abandonó al cumplir los setenta años), a sus estudios, al cuidado del Instituto que había fundado, al ministerio de oir las confesiones de los pecadores y dirección espiritual y a la actividad terapéutica. Tampoco aquí faltó la cruz de los sufrimientos morales, a los que fueron poco a poco añadiéndose los físicos, propios de su edad avanzada. Murió el día 8 de Marzo de 1925. Su larga vida consagrada por completo al Señor, fue un continuo acto de fe y un constante y alegre sí a la voluntad de Dios, que fue siempre la norma suprema de su vida, de la que jamás quiso separarse, ni siquiera en los momentos duros de la prueba y del dolor. Apoyándose firmemente en la doctrina cristiana, no se limitó a creer en las verdades reveladas, sino que además procuró que fueran conocidas principalmente por sus discípulos, los enfermos y sus hijos espirituales. Alimentó su fe y su unión con Dios en la celebración fervorosa de la Santa Misa y en la Liturgia de las Horas, en la devoción a la Eucaristía y a la Virgen María, en la Oración, en el amor a la Iglesia y al Romano Pontífice, en la obediencia a los votos religiosos y en la fidelidad a la Regla y al carisma de su Orden. Faustino Míguez, Sch.p. fundador del instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora.
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| Última actualización el Jueves, 05 de Marzo de 2009 12:08 |





